Viviendo en un campamento

•Enero 19, 2008 • 4 comentarios

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La vida en un campamento, así titulo esta entrada.

Literalmente no estoy en una carpa pero si en una pieza con 5 acompañantes más.

El lugar: fundo las Totoras, al interior de Ovalle, al interior de Monte Patria, al interior del Palqui, si caminas es casi dos horas pasando por río, parras y más. 

La gente: lugareña de alrededores próximos; allí todos son iguales, todos comen lo mismo, trabajan en lo mismo, haciéndose tira la espalda y curtiéndose la piel a mil.

El porqué de yo estar allá: no lo sé, puede ser el dinero, puede ser la experiencia de vivir en condiciones un poco extremas, puede ser la compañía…  

Quisiera escribir de vivencias concretas pero debo aprovechar el tiempo de hacer cosas por acá, ya que nuevamente me voy mañana, a completar la tercera semana por aquellos lares algo inhóspitos. 

Ha pasado harto, he visto bastante, he recorrido mucho, incluso más que el tiempo transcurrido. Pero he sentido aún más.Y ello es lo que reconforta. 

Espero no defraudar-te, espero que entiendas. 

Amigo, lo siento por no ser quien crees que soy pero debo seguir el corazón. 

Luego escribiré sobre la vida allá, sobre los cánones, sobre cómo, dónde y porqué. 

Lo último: nosé si está bien o mal. Sólo creo que es lo menos incorrecto. 

Foto: gente feliz, en la vuelta hacia Coquimbito.

PD: agradezco los lazos establecidos con gente, les quiero.

Desafío actual de los estudiantes de Enfermería en el contexto socio-cultural actual

•Diciembre 10, 2007 • 4 comentarios

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- Extracto - 

“…. La inquietud y el aventuramiento por el estudio de una carrera profesional necesita de empuje, ímpetu y convicción del camino a emprender. Muchas veces aquel proceso se construye a medida que se avanza en el caminar, ya que es la forma en que la decisión tomada se puede ir fortaleciendo y/o debilitando con bases sólidas. La elección de una carrera en el área de la salud, deberá estar forjada por una necesidad casi espiritual y social por el servicio hacia los demás, dada por la fuerza interior que podrá a aquel joven poder involucrarse con el paciente en una unión del componente emocional, espiritual, físico y de poder, que es tan propio en las relaciones humanas. Un estudiante de Enfermería por tanto, contará con un desafío a cuestas en forma permanente, para que una vez profesional, éste se transforme en arrojo y/o intrepidez por la labor y los cambios que se proyectarán…

Todo proceso educativo de los profesionales de salud debe estar enmarcado en un enfoque sistémico de la persona humana, su ambiente, la salud y el proceso de asistencia programada. Por tanto ha de contar con innumerables capacidades cognitivas, sociales y afectivas para dar solución, interactuar y apoyar a otro ente humano que se encuentra inserto en un ambiente natural y social, con un desarrollo constante y potencial de adaptación y cambio, y no sólo eso, sino que en una etapa del ciclo vital más compleja aún. Es decir, un entendimiento y abordaje complejo, desde un ser humano como lo es el profesional, hacia otro con problemas empíricos y/o potenciales por resolver. Por tanto el profesional de enfermería debe abordar la relación más que desde profesional- enfermo, sino que debe establecer un sentimiento interno de ser parte de algo más que uno mismo, y por supuesto, con el manejo de técnicas para ofrecer de esa forma, los mejores cuidados físicos posibles…

Todo el abordaje ya mencionado, necesita por parte del estudiante, la visión de caracterizar a la Enfermería como una profesión llena de cambios y retos continuos, además de asumir en forma paulatina la dirección para proteger la práctica de enfermería y demostrar su contribución a los cuidados sanitarios. Por tanto, se hace necesario que se conviertan en pensadores críticos, defensores de los pacientes, profesionales capaces de tomar decisiones clínicas y educadores de los atendidos en un amplio espectro de la atención sanitaria. Un punto esencial, que no se debe dejar de mencionar, es el liderazgo continuo que se debe llevar a cuestas, éste ha de estar en disposición para tomar la iniciativa para crear la visión y la cultura necesarias para que la enfermería crezca y prospere….

Todo lo anterior supone una fortaleza inmensa por parte del estudiante para no perder el rumbo en lo trazado ni desfallecer al vislumbrar las eventuales responsabilidades complejas que vendrán en el abordaje bio-sico-social del usuario. Por tanto, hay un gran desafío, más aún al conocer el contexto actual, donde se privilegia más el hedonismo, personalismo, y la lucha sólo para uno mismo. Ello pone en un frente opuesto y difícil a quienes se inclinan por la Enfermería, ya que su vida se verá marcada por el servicio social, y quizá no con la recompensa que debería ser, según cánones actuales; aunque la profesión va más allá de recompensas monetarias y físicas, ya que apunta hacia el servicio pleno y real, para forjar una ciudadanía valorada como tal, y que todo ser humano cuente con la ayuda necesaria en un momento complejo, como lo es la búsqueda del bienestar…”.     rph

tú viniste o yo realmente estoy…

•Noviembre 13, 2007 • 4 comentarios

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¡Weón!, de verdad que no es sueño… en serio que no lo es, y te lo digo yo que vengo de uno…

No te creo, no puedes venir de uno…

Es cierto, no provengo de un sueño… Eres tú quien vino a éste…

¿Cómo?

Así es, acá has llegado, te tengo en frente y todo lo que imagines podrá ser realidad. Todo, absolutamente todo… sólo que no podrás hacerme desaparecer…

No quiero que te alejes, si el sueño lo haces tú.

Gracias por el cumplido. Quizá hoy no comprendas, pero la idea es esa y así alcanzar la perfección dada por el no poder entender esto que sucede, que las palabras queden cortas, que la realidad ya no sea el medio para explicar, que los tres estados de la materia sean insuficientes para definir-nos, que lo que respiras no sea lo óptimo para vivir.

Por eso estamos acá, en este -como tú dices- sueño.

¿Qué otro nombre quieres que le ponga?

¡Que importa!, ven… sigamos, lancémonos al vacío para así, nunca caer… y para que te des cuenta que no es ’sueño’ lo que ‘vivimos’.

por qué siempre llueve sobre mí?

•Noviembre 3, 2007 • 6 comentarios

   Hace un par de días desperté con la sensación de que el día que comenzaba no sería como los otros seis anteriores, sin saber la causa.

   Ante lo vivido, puedo decir que la actitud te puede llevar a conocer nuevos colores, a los que te habías privado, nuevos sabores a los que habías desechado sin siquiera probarlos.

dónde habéis ido? tengo el sentimiento más extraño sobre ti.  

   Se abren nuevas dimensiones, que quizá antes sólo me conformaba con observar desde lejos, con un cigarro en la mano y la melancolía a una intensidad máxima. El atreverse forma parte de una gran decisión, sea cual sea el resultado, el sólo ocuparla te hace fuerte, hace demostrar que se sigue los momentos de felicidad, ya que no se sabe cuando la lluvia que siempre cae podrá desvanecer todo lo que llevo a cuesta.

por qué siempre llueve sobre mí? es por que me dormí cuando tenía 17 años?  

 Es muy satisfactorio descubrir nuevos dotes, y más aún cuando es otra persona quien los saca a la luz. Pero más satisfactorio es poder identificar al causante de aquellos cambios, y poder tenerlo para uno. 

por qué siempre llueve sobre mí? incluso cuando el sol está brillando..

 Aunque hoy llueva, aunque no ha dejado de ocurrir, tu compañía me significa el no importarme la mayoría de lo que suceda, y la atenuación de todo lo demás. Nos cruza un denominador común, donde sin  lugar a dudas tú sobresales. A pesar de todo, hoy puedo disfrutar un día de playa contigo, quizá no diciendo mucho, pero me basta con sentir tu simpleza, tu silencio, tus pocas palabras cargadas de sentimiento; que es donde hoy puedo encontrar respuestas…

Sí! , eso es lo que quiero, ‘tu simpleza’, ‘tu honradez’, ‘tu silencio’ y sólo un poco, tan sólo un poquito de ‘tu amor’…                                                   

recuerdo no es pasado.

•Octubre 30, 2007 • 4 comentarios

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Me preguntaron si los recuerdos son presente o eran pasado

Mi sentencia fue: ‘son presente’. 

Ahora, al digerir mi respuesta y mi argumentación, me doy cuenta que suena hasta ‘contradictorio’. Por ejemplo, decir ‘recuerdo a…’ nos evocará un pasado mediato o inmediato, no hay dudas en ello; recordar, remembrar, es una especie de salto hacia atrás, un posicionamiento en dirección opuesta a todo lo que corre –supuestamente- hacia donde el inexorable tiempo nos lleva. 

Puedo sustentar o desarmar lo que dije mediante argumentos fisiológicos de la memoria, y sicológicas que la envuelve, pero la verdad es que no sé mucho de eso, sólo me sustento en base a mi experiencia personal. 

Un argumento no contradecible en esa línea que puede ser dicha es que la memoria es la función cerebral resultado de conexiones sinápticas entre neuronas mediante la que el ser humano puede retener ‘experiencias pasadas’. Los recuerdos se crean cuando las neuronas integradas en un circuito refuerzan la intensidad de las sinapsis. O sea, el recuerdo formado por la memoria es ‘hoy’ evocando una experiencia supuestamente practicada cronológicamente- dada por lo que nosotros llamamos tiempo- en un pasado; pero para ser puesta en consideración ‘hoy’ por un experiencia que ‘hoy’ nos alberga.  

Al releer lo último, me da la impresión que aquel recuerdo se encuentra –cualquiera sea- más en un presente para ser futuro, que en un pasado sustentado sólo por hechos consumados. Tan sólo –creo yo- sería falso lo que postulo -planteándose una contradicción cronológica-, si el recuerdo fuera falso, o sea un evento que no ocurrió o una distorsión de un evento que ocurrió, según se puede saber por hechos no corroborables externamente.  

Me parece complejo en demasía lo que narro, o sea no sé si soy capaz de explicar-me. Los recuerdos representan la base de mi futuro, pero no como evento antepuesto a lo que viene, sino como tope a éste (o sea más futuro de lo que ya ‘será’) y además de eso, es el cimiento de lo que está siendo. 

Resulta bueno, no negar lo que hiciste, lo que dejaste de hacer, lo que disfrutaste y lo que quisiste pero no resultó. Podremos rechazar cada tontería plasmada en nuestro caminar, pero la poca madurez que ya he alcanzado, me da como respuesta, que no hay recuerdos, tan sólo hay un presente. 

Soy un coleccionista de hechos pasados, presentes y futuros, jamás me desprenderé de ellos, más que tenerlos conmigo, estoy en cada uno de ellos.  

Sólo dar las gracias por haber sido y seguir siendo materia, fuerza, energía o simple elemento tangencial en aquella entropía que vivo y viví, que siento y sentí, que soy y fui capaz de reconocer como mía – y la puedes llamar como quieras-, tan sólo cerrando los ojos -‘hoy’- soy parte de ella.

escrito de a dos

•Octubre 24, 2007 • 4 comentarios

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Dicen que hacía frío, que las marejadas aumentaban con el atardecer, que la neblina se transformaba en garúa, que todas las aves allí presentes ya se iban… dicen que el sol se escondía… 

Yo no vi eso; vi playa, cielo anaranjado, frío para refugiarme, aves que nos dejaban la bahía para nosotros, gotas reconfortantes del calor que desprendíamos… 

Yo no vi. Tan sólo te sentí. No fui yo, sino fui tú. O sea, fui desde tú para ser yo, y así no ser, sino serte. Afrontamos el desafío que sólo ambos sabemos… ser sólo lo que allí podía perdurar… 

¡Oh! que escribes lindo. ¡Oh! qué cosas dices. ¡Oh! ¿merezco todo ello?… 

Te diré algo…  

¡Espera!… creí lo mismo, pero tenía vergüenza de decírtelo. 

Quiero tú para ser yo.

no sueñes, se ha terminado.

•Octubre 11, 2007 • 7 comentarios

…y aprovechando que él se levantó de la banca de donde estudiaba, comenzó a buscar entre sus cosas que había dejado botadas. Revisó cuadernos, carpetas, sobres, y entre muchas otras cosas y sólo atinó a meterse en su parca un papel doblado que decía ‘para mi amor’. No dudó ni un segundo que era ella la destinataria de aquella improvisada carta. Salió corriendo a una plaza próxima con su mp3 en sus oídos para encontrar la calma, y poder leer…

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Entre células, protocolos, fallas sistémicas y demases aparece tu recuerdo. No pensarás que no estoy conciente de lo que escribo… te digo con ímpetu un: ¡claro que sí!, y es a pesar de encontrarme estudiando en cama bajo las tapas, siendo las 4.25 AM. 

Qué difícil comenzar…

Ciertamente, pude haber sentido impotencia de que lo nuestro no funcionara, pude haber sentido angustia de estar en las alturas solo, con vértigo, y sin tu apoyo para atreverme a volar. Pero lo que no supe fue el cuanto llegué a amar-te. Hoy sólo veo la alternativa de formatear el contenido de este amor de pareja y reducirlo a escenas de felicidad que no desaparecerán de mi recuerdo (como ya me ha sucedido). 

Me gustaría tenerte en frente ahora, y decirte varias cosas, no aspectos que recurran a dar pasos atrás (no soy de esos) sino entender-te aún más y poder mostrarte todo lo que faltó por decir, y manifestar. Esta necesidad se basa en que no deseo una vez más sobrellevar tanto peso, que me haga alejarme y asustarme del resto. 

Sé que eres y serás la amistad hecha persona, aquella amistad real que todos buscan, y por lo mismo el desafío es retomar ello. 

Deseo retomar tu persona, ver tu sonrisa, sin el dolor que provoca el no tenerte, suprimiendo el brillo que causas en mis ojos cuando llegas. 

Puta que es difícil esto… Me costará tanto volver a amar, volver a atreverme, volver a darme la oportunidad; pero la fortaleza interior se ha de incrementar en mí. 

Por ventura o por desgracia, estoy solo, soy ente único, que no tiene a nadie en este mar de gente. Fuiste el todo, y no se en qué te has transformado en estos días de nostalgia y pena.

Nuevamente mi alma está incompleta y espero que otro ángel llegue y agregue el trozo que falta. Eres el ángel de mi compañía al que quiero y querré, seguid confiando en mí –pase lo que pase-, quiero que sepas que mi hombro siempre estará para tu apoyo. 

El único que te ama.

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Terminó de leerla, sin meditar y en forma relámpago pegó un salto y se sintió sola. Había dejado partir, a aquel que amó, luego de haber luchado tanto para y por él. No había arrepentimientos, ‘era lo que había que hacer’, se repetía una y otra vez. Sin embargo, no sabía el porqué había que hacerlo.

A pesar de todo lo anterior tenía claro que tarde o temprano claudicaría (de hecho, ello ya acontecía), pero no daría un paso atrás.

Lo amaba, pero no lo quería a su lado hoy…

Reflexionaba para auto-convencerse de su decisión, y estando en eso, comienza a tocar uno de sus temas favoritos, ‘Don’t dream it’s over’… y recién ahí se dio cuenta realmente que a aquel sueño había puesto fin.

sueño o realidad

•Octubre 8, 2007 • 4 comentarios

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… De pie en aquel mirador, por muy pocos conocido, por muy pocos visitado, ello lo hacía interesante, ello lo hizo diferente. Llegamos allí por causales diversas. Pudimos disfrutar del sol, ver lo verde que estaba todo, gozar de los primeros signos de una primavera plena que comienza a dar paso a un verano radiante…

Pude darme cuenta que andaba con polera y short (ni cuenta ya me había dado), que usaba mis lentes de sol que del verano no me ponía, me di cuenta que mi amigo había dejado esa tensión en su rostro que lo había tenido algo agrio esta semana.

Mirar desde allí me permitió dimensionar la ciudad, las tantas diferencias existentes entre los sectores, me hizo recordar a tanta gente que había conocido estos últimos años… y me pregunté ¿qué será de ellos?… quizá un día me anime y los visite, o al menos sea capaz de entrar al msn antiguo y poder conversarles nuevamente.

La temperatura era alta, recién me había percatado de eso, ya no tenía las manos frías como acostumbraba… estaban calientes, sudadas, con las venas dilatadas… Volvimos a reírnos de lo de siempre, pero esta vez no podía parar de hacerlo; abrí un agua mineral que me despertó aún más… mis sentidos estaban casi plenos.

Al girarme vi una banca, la única que había, ¡qué suerte!, cuando llegué creí que estaba todo solitario, pero no, había una banca, que se veía en desuso, como si hace mucho nadie la ocupara… nos sentamos… habíamos caminado mucho. Prácticamente me eché en ese lugar y oí unos pájaros algo raros, su sonido no me era familiar (¿había escuchado alguna vez el canto de un pájaro?), ví el cielo y estaba azuloso completamente… me había perdido de tanto… ¿por qué antes no veía todo esto que allí estaba viendo??… ¿por qué antes no era capaz de sentir todo eso?… quién sabe…
Nos fuimos de aquel mirador, pero por suerte llevaba mi cámara, asi que había que sacar una fotografía en ese ‘mágico lugar’, sólo saqué una foto… había gastado las pilas en mi trabajo y como es un lugar algo oscuro, el flash las había agotado.
De esto habrá sido un par de días atrás…

Ayer andaba algo bajoneado, salí a comprar… y decidí nuevamente, esta vez solo, ir a aquel mirador, pero no lo encontré… me he quejado tanto, de no poder encontrarlo, quizás soy muy ‘pajarón’ y no recordé bien el camino… pero fue extraño no haberlo encontrado (patéticamente ridículo)…

Pregunté hoy a mi amigo por el lugar… extrañado me dijo q nunca fuimos a un mirador, dijo que esa tarde luego de la presentación me fui a mi casa, y según yo mismo había comentado, había dormido… no entender… sólo tengo de prueba esta fotografía, que de falsa no tiene nada, son dos sombras proyectadas, sobre la loza de un mirador…[Para mí fue un mirador, donde pude ver lo q no había visto, donde me di cuenta lo que no había querido...]

Han pasado años de aquella experiencia, y ahora me pregunto, ¿es posible confundir la realidad con los sueños?. Creo que hay dos alternativas, la primera: es posible, y soy uno de los pocos idiotas que lo admite. La segunda: sueño y realidad se juntaron para darme aquel regalo, y vivir como nunca lo había hecho y quizá como nunca lo haré.

Con seguridad (y nostalgia) digo: ‘me quedo con la segunda opción’.

Sin_sentido

•Octubre 5, 2007 • 7 comentarios

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Los sentimientos existen como tales sólo cuando se experimentan, siendo sentidos de manera distinta dependiendo de la persona, de su historia de vida, de sus creencias y de sus necesidades actuales. 

Así como no existe una verdad única e independiente, ya q cada persona tiene su propia visión de lo que es verdad o no, tampoco existe un solo sentido de vida, ya que hay tantos como personas pisando la tierra.

Cometemos un grave error generalizando, creemos que el sentido de vida entre los humanos debiera ser más o menos ‘lo que yo creo debiera ser’ -algo importante, un aporte a la humanidad, etc.- y nos tomamos críticos de quienes dirigen su vida hacia caminos que nosotros no pisaríamos. Con esto, sólo nos distanciamos de quien no vive como nosotros y reducimos nuestro mundo creando círculos donde todos compartimos más o menos el mismo modo de mirar el mundo y los mismos intereses… lo que es cómodo, pero no necesariamente nos ayuda a crecer como personas.

Darle sentido a nuestra vida no es tarea fácil cuando nos detenemos a reflexionar. Muchas son las creencias acerca de por qué estamos acá y la mayoría se relaciona con los distintos credos religiosos que apuntan al espíritu, y a la existencia de otra vida, a la que accederemos a distintos niveles, dependiendo de cómo hayamos vivido ésta. Algunos apuntas a que esta es una existencia única y otros a la posibilidad de volver -reencarnados- a seguir un desarrollo espiritual. Como sea, todas apuntan a la no muerte, a la existencia eterna de cada uno. La razón podría ser la de evitar la sensación de la nada, la que asusta y nos sume en la angustiante sensación del sin sentido.

Si bien todo y nada nos promete la eternidad, lo cierto es que hoy estamos acá y necesariamente nos obliga a vivir con sentido, ya que no es feliz quien no sabe por qué y para qué vive y va caminando sin rumbo por la vida, dejándose llevar por la corriente, siempre en la indefinición.

En nuestro tiempo, nos encontramos cada vez más con personas que no saben hacia dónde ir, que si bien reflexionan, no le encuentran el sentido a la existencia. Muchas se han propuesto una meta en el tiempo y día a día van perdiendo energía y se van frustrando o confundiendo. Con esto legan los síntomas, tales como angustia, ansiedad, desmotivación, depresión, pero el síntoma más decidor es el aburrimiento.

Así, cuando al fin se tiene tiempo de hacer lo que se quiere, ¡no se hace nada enriquecedor!

Si el sentido es lo que buscamos, el sinsentido es un agujero, un hueco en la vida, y en los momentos que lo sientes, necesitas salir corriendo a llenarlo. El problema es lo que puedes llenar con ‘cosas’, que aunque puedan producirle alguna satisfacción, al final, nada te queda, sigues con tu visa de plástico.

Pero somos seres explicativos, así que somos capaces de darle sentido a todo y, a lo más importante, a nuestra vida. No sólo tener una meta te puede dar un sentido, también te lo da el proceso por el cual alcanzarla.

Construye el sentido del día que vives y hazlo coincidir con lo que te has propuesto… acepta, encuentra, no cierres puertas, intenta y disfruta no sólo el resultado, sino el camino a alcanzarlo.

PD: reflexiones de hoy con Melissa. Espero que lo plasmado refleje la conversación. Te quiero amiga, cuídate y ahí estamos, para ayudarnos a encontrar el tan ansiado sentido a nuestras vidas..

celos, pura abyección..

•Septiembre 28, 2007 • 6 comentarios

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Tú no me viste aquella noche: estabas bailando con Rafael, nuestro amigo, el ‘adorable y dulce Rafael’ (como tu decías), q hacía una linda pareja contigo, y una oscura marea humana se sacudía en esa ‘discoteca subterránea’, y vi desde lejos -rencoroso, agazapado- que estabas feliz con Rafael, que lo mirabas con un brillo sospechoso, q tu sonrisa era también una promesa, y me sentí miserable porque supe q me habías olvidado y que Rafael te haría gozar como yo no podría jamás, y algo se incendió en mis entrañas cuando, acabada la canción, te vi abrazar a Rafael y besarlo en los labios. Sentí rabia, una rabia ciega trepándome por dentro, sofocándome. Sentí ganas de gritarte, insultarte, humillarte. No estaba furioso con Rafael; era a ti a qien odiaba como nunca te había odiado. Nada justificaba mi rabia, lo sé -yo te había maltratado y tú eras libre de salir con quien quisieras-, pero, víctima de mi propia miseria, me sentía intoxicado por el rencor y quería una venganza. Celos, despecho, pura ‘abyección’: esa noche supe lo que es sentir un ataque de celos -nunca he vuelto a caer tan bajo-.